ALUBIAS ROJAS A CONCURSO EN OTXARKOAGA

Una nueva edición del concurso gastronómico de alubias rojas, y ya van doce, se ha celebrado hoy día ocho de junio en Otxarkoaga.
Desde la Asociación de Comerciantes del barrio me propusieron participar como jurado y no me lo pensé. Siempre es un placer para mí colaborar en estas iniciativas y apoyar, así, a los barrios, sus comercios y sus gentes.


A las doce y media hemos comenzado los seis miembros del jurado, repartidos en dos grupos, a probar estas delicias con todos sus sacramentos. En esta tarea nos ha acompañado el grupo de Batuka Danbayan que iba animando la fiesta.


Los participantes nos recibían con una sonrisa y muy buen humor.
Durante más de dos horas hemos catado alubias de treinta y nueve cazuelas. Todas han merecido ser ganadoras de algún premio y nos ha resultado muy difícil elegir, pero esa es la labor de un jurado.

Gargantua se encontraba en el barrio y no hemos podido resistirnos a sacarnos una foto con él.


Finalmente y con todas las puntuaciones anotadas, Bea, Itxaso, Goyo, Pablo, Richard y yo, nos hemos reunido para compartir impresiones y sumar los puntos.

A las seis y media se han entregado los trofeos en forma de putxera y las dos txapelas a los ganadores absolutos en un ambiente de camaradería y alegría.

 

Los ganadores han sido los siguientes:
PRIMER PREMIO
-La Mutua
-Geltoki
SEGUNDO PREMIO
-Esteban
-Los Gondoleros de la cervecera
TERCER PREMIO
-Radio Patio del bar Video
-Etxegain

Beatriz Marcos ha sido la encargada de anunciar por megafonía uno a uno los afortunados, mientras yo hacía entrega de las pucheras en miniatura.

ZORIONAK TXAPELDUNAK!
Para terminar solo me queda agradecer a la Asociación por haber pensado en mí como miembro del jurado.
FOTOS: ANDONI RENTERIA.

LA CASA CAVA

Cerca de la ría son muchos los edificios señoriales de los que puede presumir la villa de Bilbao.
En este post os hablaré de uno que visité hace un tiempo y que, seguro, muchos conocéis o lo habéis visto al pasar por la Avenida de las Universidades. Se trata de las casas de la Cava, muy parecidas entre sí, construidas en 1869 cuando todavía esta zona era la anteiglesia de Deusto.

Dos familias convivían en perfecta armonía. Por un lado, la beata Rafaela Ybarra, junto a su esposo José de Vilallonga y los siete hijos y en la casa de enfrente residía su hermana, cuñado y los cinco sobrinos de los que se hizo cargo cuando falleció su hermana.
Rafaela fue una mujer de gran corazón y profundas creencias religiosas transmitidas por su madre, María del Rosario de Arambarri. Se educó en el seno de una familia acomodada pero no fue ajena a la vida precaria de muchas jóvenes del Bilbao de aquella época, por lo que promovió numerosas obras sociales como la creación de la Maternidad de Bilbao. Además fue la fundadora de la Congregación de los Ángeles Custodios.


En este post os mostraré el interior de la que fue su residencia y que, en la actualidad, cumple la función de museo donde se mantienen los objetos tal y como los dejó a su muerte en 1900 con tan solo cincuenta y siete años.
Tras pasar la verja de acceso a la finca y sacarme una fotografía sentada en uno de los bancos desde donde se divisa la ría, me dirijo a la puerta lateral que conduce a un vestíbulo con zócalo de madera bien pulida donde observo una gran escalera que sube a los dormitorios.

En las paredes cuelgan varios cuadros con imágenes entrañables de la familia; así como una vitrina donde se exhiben diversos objetos y portafotos.

Los detalles de los techos obligan a levantar la vista con admiración. Las sillas realizadas en estilo Luis XV son las mismas donde se sentaban los invitados de la familia Ybarra que, seguro, eran muchos debido a su posición en la sociedad bilbaína.
Los delicados muebles, los altísimos techos y las lámparas de araña adornan varias estancias de gran tamaño, pero a la vez muy acogedoras.
En casi todas las habitaciones y salas cuelga de alguna de sus paredes un retrato de la que fue dueña de la casa.


Arriba, su dormitorio permanece en perfecto estado de revista, tanto que parece que volverá en cualquier momento. La ventana abierta deja ver la torre Iberdrola y trato de imaginar qué pensaría si viera ahora su Bilbao, con modernos museos, la ría limpia y vacía de embarcaciones, muchos edificios altos y acristalados y con un intenso tráfico a pocos metros de su vivienda.


Esta finca es un auténtico vergel en el que encuentras varios parterres con flores o unas altísimas palmeras custodiando el jardín vertical por donde paseaba Rafaela y se sentaba a leer en alguno de los bancos.


Decididamente, Rafaela y su familia eligieron muy bien su residencia.
Las fotos, en esta ocasión, han sido realizadas por Andoni Renteria y por mí.

MODA ENCARTADA 2019

Esta tarde se ha presentado MODA LA ENCARTADA 2019 en la antigua fábrica de boinas de Balmaseda, hoy reconvertida en museo.


Se trata de unos encuentros de moda y tradición contemporánea que, durante tres días, mostrará la moda y la cultura vasca a todo aquel que se acerque hasta aquí.
En los jardines han instalado un food truck para saciar el apetito o apagar la sed; además hay una carpa con un Dj, por lo que no falta la música y el buen ambiente. Un aizkolari ha cortado varios troncos como parte del espectáculo.


A las cinco ha llegado la Diputada de Cultura, Lorea Bilbao para asistir al primer desfile de este fin de semana. También han disfrutado de la moda el Alcalde de Balmaseda en funciones, Álvaro Parro junto a su esposa, Esmeralda Villa, la Concejala del Ayuntamiento de Bilbao, Beatriz Marcos y, por supuesto, la Directora del Museo, Begoña de Ibarra.


Además de exhibir sus creaciones, los diseñadores ofrecerán charlas y explicarán sus proyectos en estas tres jornadas.
Los modelos y las modelos han desfilado ropa de PROYECTO HEMEN, ANEL YAOS y MANUEL BOLAÑO y han sido muy aplaudidos por el público.


El diseñador bilbaíno Eder Aurre también desfilaba esta tarde y con él nos hemos fotografiado Beatriz y yo.


Os animo a que os paséis por La Encartada y descubráis otra manera de entender la moda.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

MASUSTEGI, ZONA DE MORAS.

Todos los bilbainos sabemos que Bilbao es mucho más que el centro, el Casco Viejo o la ría.
Bilbao posee una riqueza, un encanto, una historia…que se “cuelga” por las laderas de sus montes.
Hace unos días visité uno de los barrios altos conocido como el de los gallegos pero que, en el callejero, se denomina Masustegi; nombre que procede de la gran cantidad de moras (masusta en euskera) que proliferaban antes de que las casas ocuparan este espacio.


Se trata de un conjunto de casas construidas con un desorden ordenado en los años 50 y 60 del siglo pasado por aquellos hombres y mujeres, en su mayoría procedentes de Galicia, que vinieron a trabajar a la cantera (hoy ya en desuso), propiedad del empresario Miguel de la Vía fallecido en 2010 y cuyos herederos vendieron los terrenos al Ayuntamiento.


En aquellos años existía una ley que prohibía derribar una casa si ya tenía cuatro paredes y un techo, ya que se consideraba vivienda. Es por eso que los hombres erigían aquellos pequeños hogares donde luego habitarían hasta tres familias, por la noche, entre varios vecinos.
Para llegar aquí se puede coger el autobús 58 desde Atxuri o ir a pie como hice yo.
Comencé el ascenso desde el campo de fútbol Iparralde en Basurto, detrás de la que fue hasta hace unos años la estación de FEVE.


A pocos metros, en el solar que hoy ocupan unos bloques de viviendas de reciente construcción, se hallaba la fábrica de Cervezas del Norte y, un poco más arriba, la empresa Central Lechera Vizcaína.
Según me contaron, en el barrio hubo varios comercios que abastecían a todos los vecinos, incluso hubo uno especializado en productos gallegos. Hoy en día apenas quedan cuatro bares donde puedes encontrar a algunos de los vecinos que tanto lucharon para conseguir un barrio digno de ser habitado y que tantas penurias sufrieron sin agua y sin luz en sus domicilios, jugando a las cartas o tomando un vino.

Un establecimiento curioso que ya no existe fue el de alquiler de burros que facilitaba, por unas pocas pesetas, la subida a todos los que bajaban a realizar alguna gestión o a comprar.
Las calles son, en su mayoría, estrechas y con abundantes escaleras, pero las casas se mantienen en buen estado. Muchas de ellas, han sido reformadas con mucho gusto y resultan muy acogedoras, al menos desde fuera. También hay una en unas condiciones deplorables a la que han colocado, en una de sus ventanas, la silueta de un hombre con un cartel que indica que no está abandonada y que tiene dueño. Es una de las curiosidades de este singular barrio como las gallinas o las cabras que puedes encontrar en sus respectivos cercados.


Seguí avanzando y, con agrado, comprobé que el esfuerzo de subir hasta aquí merecía mucho la pena, ya que las vistas son magníficas.

Muy pocos coches se atreven a subir por estas empinadas cuestas pero, sí que vi alguno aparcado al lado de las casas.
Era la hora de volver del colegio y me encantó observar a los más pequeños cómo suben ágilmente con sus mochilas en la espalda y con un balón en la mano. Unos minutos después escuché mucha agua y me di cuenta de que procedía de una fuente con un caño muy grande por lo que el chorro salía con mucha fuerza.


De repente entre las casas apareció una placita con unos bancos y unos aparatos de gimnasia donde me detuve a tomar aire.

Existen unas fuentes que fueron también realizadas por los vecinos y que su forma recuerda a una marquesina de autobús.


Faltaban ya pocos metros para alcanzar la cima que, en este caso, era el centro social donde en ese momento celebraban el cumpleaños de uno de los vecinos más txikis y por eso lo habían decorado con globos. En la campa, muchos columpios, bancos y mesas le daban al conjunto un aspecto fantástico para disfrutar de un día primaveral.


Un edificio de dimensiones modestas y pintado de color azul es la iglesia de San Gabriel que celebra su festividad el 29 de septiembre; día en el que reparten muchos kilos de mejillones en una fiesta a la que me invitaron y, sin duda, intentaré acudir.


También aquí hay un mirador donde me dediqué a grabar un video para mis Redes Sociales y mostrar lo bonito que se ve nuestra villa desde este rincón alto. A lo lejos, el barrio Mintegitxueta o Monte Caramelo con menos casas pero muy bonito también. Esa será mi siguiente excursión.


Pensé en coger el autobús que pasaba en ese momento para volver a Basurto pero decidí que bajaría por donde había subido y admirar detenidamente este sorprendente barrio en el que te olvidas que forma parte de Bilbao y solo piensas en la tranquilidad que se respira, como así me confirmó un vecino de toda la vida.


Sin duda, os aconsejo una visita. Os sorprenderá.

FOTOS: ANDONI RENTERIA