EL PÁJARO ROJO DEL ATHLETIC

Los jugadores del Athletic, como los de tantos clubs de fútbol, utilizan para desplazarse en recorridos cortos un autobús que, hoy en día, dispone de muchas comodidades, pero no siempre fue así.
Entre 1894 y 1910 se jugaba al fútbol en las campas de Lamiako y hasta allí, tanto los futbolistas como los aficionados, debían llegar en tren. Lo curioso no es el medio, sino lo que debían hacer cuando alcanzaban su destino. Deportistas y espectadores debían tirarse de los vagones en marcha porque no existía apeadero. Afortunadamente, el maquinista siempre reducía la velocidad; aunque no por ello aquel acto tan arriesgado dejaba de tener su peligro.
Pero, no siempre podían utilizar el tren como medio de transporte para sus desplazamientos. A veces debían alquilar automóviles.
En 1948, los hermanos Arechederra, empresarios vizcaínos emigrantes en Méjico y grandes aficionados al deporte rey, regalaron al Club un autobús con todas las prestaciones de aquella época, que enviaron por barco desde Méjico.
Se llevó a la fábrica SEIDA de Zorroza para que, allí, se le pusiera la carrocería convenida roja y blanca.
En su interior acomodaron diecisiete butacas grandes, cuatro más normales y, hasta una cama reversible.
Tras cinco meses de montaje, el “Pájaro rojo”, como ya se le conocía, fue bendecido por el capellán del Club, Cesáreo Urgoiti y, tras el aperitivo ofrecido por el presidente José María Larrea al que asistieron los hermanos Arechederra entre otras personalidades, se realizó el primer viaje hasta Munguía y Plencia.
Dos días después era el momento de ponerlo a prueba con un traslado más largo. Debían ir a Oviedo a disputar un partido.

Salieron a las ocho de la mañana, comieron en Torrelavega y, a las siete de la tarde, llegaron a la capital asturiana. Todo un día de viaje debió hacer mella en los deportistas, ya que perdieron por 6-3.

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José Luis Huesa era el chófer de aquel autobús en el que tantas historias durante tantas horas, se vivieron. José Luis era una institución en el club y conocedor de muchos secretos y jugosas anécdotas, pero era un hombre bueno y discreto que gozaba de la confianza de todos.
Dos semanas después el “Pájaro rojo” se puso de nuevo en marcha, esta vez para arribar a tierras gallegas.
Entre las historias que se cuentan destaca el cenicero siempre lleno en el asiento de Venancio, que Carmelo era el que siempre subía el primero y que Uribe era el más rezagado.
El navarro Serafín Arteta deleitaba a sus compañeros cantando jotas de su tierra.
José Luis Artetxe ponía la nota de humor contando chistes que hacía desternillar de risa a sus colegas.
En tantas horas les daba tiempo para todo, incluso para las apuestas.
En sus viajes a Madrid instauraron dos premios de dos y de cinco duros para quien adivinara cuántos burros encontrarían en la zona de Pancorbo y cuánto tiempo le llevaría al “Pájaro rojo” subir el puerto de Orduña.
Se dice que Piru Gainza era el que frecuentemente acertaba con el tiempo porque se aliaba con el chófer y este sincronizaba bien la aceleración o la frenada para llevarse las ganancias a medias.
También pasaron vicisitudes más duras como la fuerte tormenta que se desató durante media hora camino de Alcoy. El transporte del equipo bilbaíno no se detuvo y se portó como un campeón digno de nuestro club.
Una cosa que les entretenía y que, en aquella época, era un lujo, fue la radio y los dos altavoces colocados en el interior del “Pájaro rojo”.
Mucho ha cambiado la manera de trasladar jugadores pero, quizá, esta fue mucho más entrañable.

PIRU, OTRA LEYENDA MÁS.

Agustín Gainza Vicandi, por todos conocido, como “Piru” Gainza nació en la primavera de 1922 en el pueblo de Basauri.
Desde niño su afición por el deporte rey le llevo a jugar en las categorías inferiores del Athletic hasta el año 1940 que pasó a ser parte de la plantilla rojiblanca.
Ejerció como capitán durante varios años en el equipo bilbaíno, consiguiendo dos ligas y siete copas.
Su pierna izquierda era una máquina de marcar goles como los ocho que anotó en un partido de copa, convirtiéndose en el único jugador que lo ha conseguido en esta competición.

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Debutó en la selección española en el año 1945 y jugó hasta en 33 ocasiones.
En una final que debían jugar contra el Real Madrid, Franco, no quería que se jugara en otro lugar que no fuese Madrid y, además, en el Santiago Bernabéu. El Athletic barajaba la posibilidad de ir a Barcelona o de disputar el partido en el campo del Atlético pero, el caudillo, no estaba dispuesto a viajar. Preguntado a Gainza por este tema, propuso quedarse en el Bernabéu, porque les daría más fuerza y, aseguraba, ganarles en su campo tendría más mérito.
Efectivamente, así fue como consiguieron aquella Copa del Generalísimo.
Terminó su vida futbolística en el terreno de juego al final de la temporada 1958-1959.
Pero no se desligó del todo ya que, desde 1965 hasta 1969, fue entrenador del Athletic al que llevó a conseguir una Copa del Rey y dos subcampeonatos de liga.
También trabajó como ojeador para el equipo y llegó a cosechar una gran amistad con Javier Clemente.
El 6 de enero de 1995, sus ojos se cerraron para siempre. Con él se fue otra leyenda más de nuestro equipo.

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HISTORIA DE NUESTRO ESCUDO

Si hay un escudo (sobre todo en Bizkaia) reproducido, querido, idolatrado y venerado es el de nuestro club de fútbol: El Athletic.
El primer escudo del que tenemos constancia data del año 1902. Era de forma redonda, azul y con un círculo en el interior donde se podían ver dos letras entrelazadas con las iniciales del club: la A y la C.

1902
Era blanco y azul porque, en aquel momento, así era la vestimenta de los jugadores, que compraban a un equipo inglés.
Ocho años después y, tras un viaje a Inglaterra a por más equipación, hubo de cambiarse el escudo ya que, el equipo habitual que les vendía las camisetas, se había quedado sin material y fue necesario proveerse con la ropa de otro equipo. En este caso el elegido fue el Southampton cuyos colores rojos y blancos coincidían con la bandera de la villa.
Volvieron felices a Bilbao con sus nuevas camisetas y, por supuesto, hubo que actualizar el escudo.
El diseño elegido fue una bandera con rayas rojiblancas y en la esquina superior izquierda un recuadro con las iniciales A C
En 1913, coincidiendo con la inauguración del campo de San Mamés, se modificó de nuevo el escudo incorporándole un balón medio tapado por la bandera. Así se mantuvo hasta el año 1922.

1913
Aquel año en el diseño de nuestro escudo se empezó a intuir la forma que tendría años más tarde y la que actualmente todos los aficionados reconocemos en cualquier lugar del mundo.
Esta vez se eligió un triángulo invertido con otro triángulo en su interior en el que se veían dos partes diferenciadas: por un lado las rayas rojiblancas y por otro, el puente e iglesia de San Antón y dos lobos superpuestos que representan a la casa Haro al lado del árbol de Gernika.

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En 1941 se modificó, una vez más, el escudo y se diseñó con forma de blasón manteniendo la misma estructura pero añadiendo el nombre ATLETICO BILBAO
Posteriormente se incorporaron las aspas a los lados que representan la cruz de San Andrés.

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En la década de los 70 se actualizó nuestro querido distintivo y se cambió lo de Atletico por ATHLETIC, además se añadieron algunos colores más al conjunto del puente, la iglesia, los lobos y el árbol.

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Así se mantiene hasta la fecha y así lo veneramos la mejor afición del mundo.

Os dejo una foto con todos los escudos de nuestro equipo a lo largo de su historia.

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