CASA GALERA

En la historia de nuestra villa han sido varios los edificios dedicados a albergar a delincuentes y gente de mal vivir. La primera casa galera se ubicó en la calle Urazurrutia en los terrenos que tiempo después ocupó una escuela pública y donde, actualmente y después de muchas reformas, se encuentra la sede de BilbaoArte, el Centro de Producción Artística del Ayuntamiento de Bilbao.
Corría el año 1897 cuando el consistorio bilbaíno encargó al arquitecto municipal Enrique Epalza la construcción de un centro destinado a ser una cárcel para mujeres en la zona de Solokoetxe entre Zabalbide y Sorkunde, con el objetivo de separarlas de los reos comunes del penal de Portal de Zamudio. Las conductas incorrectas de las mujeres eran muy mal vistas en aquella sociedad tan religiosa y conservadora, por lo que debían ser recogidas para enseñarles un oficio que les facilitara la convivencia dentro de la comunidad.

Las reclusas, atendidas por las Hermanitas de la Caridad, recibían un trato impecable; a la vez que se les ofrecía sabanas limpias y buenos alimentos que, en muchos casos, eran lujos de los que carecían en sus propios hogares.
En su origen, esta antigua prisión disponía de tres plantas y semisótano construida en un estilo en el que se refleja austeridad a la vez que modernidad y funcionalidad. A lo largo de los años ha sufrido varias reformas como las del tejado, que ha sido modificado con respecto a los planos iniciales.
Afortunadamente, desde mayo de 1988 ya no escuchamos blasfemias ni quejidos, sino melodías, canciones y música interpretada por cientos de alumnos de la Escuela Municipal de Música, Bilbaomusika.

FOTO MÍA

LA ÓPERA EN BILBAO

Durante los siglos XVIII y XIX eran escasas las actuaciones líricas en la villa de Bilbao; hasta que, en el año 1953, cuatro amantes de la música decidieron crear la ABAO, la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera. Estos cuatros socios emprendedores y valientes fueron: José Luis de la Rica, presidente; Guillermo Videgain, vicepresidente; José Antonio Lipperheide, tesorero y Juan Elúa, secretario. Consiguieron convencer a más de quinientos futuros socios para participar en esta aventura arriesgada que contó con algunas ayudas de instituciones como la Embajada italiana que, durante un tiempo, les ofreció una aportación económica.

Comenzó su andadura representando obras románticas francesas e italianas de autores como: Verdi, Rossini, Puccini o Donizetti y títulos como Rigoletto, Aida o Bohéme, puesto que no se atrevían a arriesgar con producciones modernas ante el conservador público bilbaíno. A partir del año 1977, siendo Eugenio Solano presidente, cambió la forma de gestionar la sociedad creándose diferentes comisiones y distribuyendo así mejor las tareas económicas, divulgativas o artísticas.

Durante muchos años el Coliseo Albia fue sede de la ABAO; así como el lugar para las representaciones, a pesar de no ser suficientemente grande ni cómodo para la ejecución de la mayoría de las obras.

Desde el año 1999 la ópera en Bilbao se representa en el Palacio Euskalduna cuyo escenario cuenta con todas las prestaciones, una inmejorable sonoridad y un aforo de 2100 personas.
Para celebrar el cincuenta aniversario de la sociedad, en abril de 2003 se reestrenó la ópera ZIGOR de Francisco Escudero; la única obra íntegramente cantada en euskera que fue estrenada en el año 1967 durante la dictadura franquista.
En estas seis décadas desde su creación han ocurrido muchas anécdotas y muy dispares, como aquella tarde en la que la soprano que debía interpretar un papel en Macbeth se indispuso y hubo que buscar otra artista a la que trajeron en avión privado hasta Bilbao. O como el cabreo monumental de Bastianini que se negó a recoger la medalla de oro de la ABAO y el Gobernador Civil le impuso una multa.

Realmente es un orgullo para la ABAO y para sus más de ocho mil socios, no solo haber cumplido las expectativas de aquellos cuatro pioneros, sino haberlas superado con creces.

(FOTO INTERNET)