ORIGEN DEL BANCO BILBAO

El origen de esta entidad bancaria lo encontramos en 1857 cuando la Ley de Sociedades de Crédito facilitó la creación de bancos emisores en el país. En aquella época, Bilbao destacaba en sectores industriales como los astilleros, los ferrocarriles o la minería.
Bilbao crecía y el progreso daba lugar a una pujanza económica que la burguesía local quería afianzar con la creación de un banco propio. Por ello, en marzo de 1856, las personas más influyentes de la villa, se reunieron para llegar a un acuerdo y solicitar un permiso especial a la reina Isabel II. La respuesta no les llegó inmediatamente sino que, debido a los asuntos políticos por los que estaba atravesando España, la autorización se hizo esperar catorce meses.
Finalmente, el 19 de mayo de 1857 nace el Banco de Bilbao con autoridad para emitir billetes y con un capital inicial de ocho millones de pesetas representado en 4000 acciones. El Consejo de Administración se formó con influyentes personalidades de la villa como: Epalza, Zabalburu, Ybarra, Uhagón o Aguirre.
Debido a su eficacia y credibilidad, el éxito fue fulgurante; por lo que, en 1861, el banco adquirió unos terrenos al lado de la iglesia de San Nicolás donde construyó la que sería su sede. Años más tarde, en plena Guerra Carlista, con Bilbao sitiada, la economía y la industria se resintió. Afortunadamente, aquello se superó y, en la década de los noventa del siglo XIX, la villa de Bilbao resurgió de sus cenizas.

Se hacía necesaria la ubicación de una nueva sede y, para ello, se encargó el proyecto al arquitecto Pedro Guimón quien diseñó en la esquina entre las calles Gran Vía y Mazarredo, en pleno Ensanche Bilbaíno, un ostentoso edificio símbolo de la bonanza que se vivía en la villa en aquellos momentos y que, posteriormente, fue reformado por los arquitectos Ricardo Bastida y Hurtado de Saracho en dos épocas diferentes. Destacan en la fachada las columnas de capitel corintio que le dotan de majestuosidad y empaque a esta sede del Banco Bilbao. En lo alto se colocó en 1922 la estatua del escultor Moisés de Huerta dedicada a Mercurio, Dios protector del comercio, que se ha convertido en una figura icónica en la villa.

(Foto de la primera sede y de Mercurio, Andoni Renteria)

CASA GALERA

En la historia de nuestra villa han sido varios los edificios dedicados a albergar a delincuentes y gente de mal vivir. La primera casa galera se ubicó en la calle Urazurrutia en los terrenos que tiempo después ocupó una escuela pública y donde, actualmente y después de muchas reformas, se encuentra la sede de BilbaoArte, el Centro de Producción Artística del Ayuntamiento de Bilbao.
Corría el año 1897 cuando el consistorio bilbaíno encargó al arquitecto municipal Enrique Epalza la construcción de un centro destinado a ser una cárcel para mujeres en la zona de Solokoetxe entre Zabalbide y Sorkunde, con el objetivo de separarlas de los reos comunes del penal de Portal de Zamudio. Las conductas incorrectas de las mujeres eran muy mal vistas en aquella sociedad tan religiosa y conservadora, por lo que debían ser recogidas para enseñarles un oficio que les facilitara la convivencia dentro de la comunidad.

Las reclusas, atendidas por las Hermanitas de la Caridad, recibían un trato impecable; a la vez que se les ofrecía sabanas limpias y buenos alimentos que, en muchos casos, eran lujos de los que carecían en sus propios hogares.
En su origen, esta antigua prisión disponía de tres plantas y semisótano construida en un estilo en el que se refleja austeridad a la vez que modernidad y funcionalidad. A lo largo de los años ha sufrido varias reformas como las del tejado, que ha sido modificado con respecto a los planos iniciales.
Afortunadamente, desde mayo de 1988 ya no escuchamos blasfemias ni quejidos, sino melodías, canciones y música interpretada por cientos de alumnos de la Escuela Municipal de Música, Bilbaomusika.

FOTO MÍA