POR LA VÍA VERDE DE GÜEÑES A SODUPE

Las vías verdes son una buena opción para pasear entre naturaleza,  no requieren un gran esfuerzo, al menos no tanto como alcanzar la cumbre de un monte.

Hoy os llevo hasta Güeñes a diecisiete kilómetros de Bilbao.

Hace unos días, me dirigí a esta población encartada y aparqué el coche cerca de la estación.  A pocos metros, cruzando las vías, comencé mi excursión hasta Sodupe.

El camino es lo suficientemente ancho como para que circulen vehículos, aunque afortunadamente para los paseantes, son pocos los que lo utilizan, por lo que se puede andar con tranquilidad.

El día soleado invitaba a realizar un ejercicio suave como el senderismo por este antiguo trazado de los FFCC de la Robla.

Me crucé con muchas personas con ropa deportiva que se les notaba muy acostumbradas a caminar por aquí. También vi a familias con niños y bastantes ciclistas.

A la izquierda del sendero me saqué una foto en un área de recreo con bancos y mesas que, por la espesa vegetación que había, no debe de ser muy utilizada.

Continué mi ruta por la margen derecha del río Herrerías observando los caseríos que aparecían ante mí; Algunos deteriorados y otros muy bien conservados y reformados.

En el barrio de Santxosolo dos construcciones de piedra salen a mi paso: la ermita y el albergue. Según se cuenta, el Ayuntamiento instauró un impuesto sobre el consumo de vino para sufragar la construcción de la ermita de San Martín de Iturriaga, más conocida como de Santxosolo por el lugar donde está ubicada.

Antes de llegar a Sodupe se encuentra una presa con los restos de la central hidroeléctrica Landalucía, actualmente cerrada.

A la altura de Sodupe, decidí dar la vuelta y regresar por el mismo camino hasta el lugar donde había estacionado el coche, total doce kilómetros de paseo entre árboles, caseríos y mucha naturaleza. Os lo recomiendo.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

LÓPEZ OLEAGA, PREMIO PARAJE BILBAINO.

Ayer, dieciséis de mayo, a las ocho y media de la tarde la Konpartsa Moskotarrak convocó la séptima edición del concurso PARAJE BILBAINO que, cada año, entrega un premio a un comercio de la villa.
Este galardón tiene como objetivo reconocer la labor y la profesionalidad de un establecimiento que, al menos, lleve cincuenta años en activo.


En esta ocasión el premio recayó en ALIMENTACIÓN LÓPEZ OLEAGA en pleno centro de Bilbao.
Cada año son tres los miembros del jurado quienes, además, pasan a formar parte del selecto club de Bilbainólogos, (al cual me enorgullece pertenecer, ya que yo también fui jurado en la pasada edición)
Aitor Elizegi, Presidente de Bilbao Dendak, la veterana fotógrafa Maite Bartolomé y el reconocido arquitecto Elías Mas, fueron los encargados de elegir este comercio situado en la esquina entre las calles Astarloa y Ledesma, fundado en 1904 por D. Manuel López.


La música del txistu interpretada por Mikel Bilbao y el aurresku de honor dieron comienzo al acto.


José Mari Amantes, miembro de la Konpartsa, presentó al jurado y les hizo entrega de un recuerdo en forma de baldosa que les acredita como bilbainólogos.
Así mismo, José Mari nos habló de la trayectoria de este ultramarinos que, con el paso de los años, se ha especializado en productos delicatessen.


Pedro, actual propietario, recogió su premio muy emocionado y agradecido. Y, el Alcalde, le entregó un retoño del mítico tilo del Arenal.


El Alcalde, Juan Mari Aburto, felicitó al galardonado y a toda la familia que estaban presentes y contó que para él este comercio es “de toda la vida” ya que desde niño venía a comprar con su madre y, en la actualidad, suele acercarse a adquirir algún producto como los famosos cacahuetes.


Al terminar el acto, nos acompañó la música del Otxote “Txipli Txapla” del Colegio de Abogados y nos sirvieron unas bebidas acompañadas de unos canapés.


Como siempre en estos actos, es un buen momento para saludar a los amigos y compartir buena charla.


FOTOS: ANDONI RENTERIA.

RUGBY EN SAN MAMÉS

En estos días se han disputado dos finales de Rugby sobre el césped de nuestra catedral, la de San Mamés.
Quizá muchos penséis que es la primera vez que este deporte, creado en Inglaterra hace casi dos siglos, llega a nuestro santuario del fútbol.
Curiosamente, en mayo de 1924, algunas voces se alzaron con el afán de organizar un partido de fútbol en homenaje al fallecido seis años antes, Rafael Moreno “Pichichi”. Pero, cosas del destino, no se llevó a cabo por circunstancias que se desconocen. Sin embargo, se pensó en celebrar un encuentro de rugby como ya se había hecho años atrás en el campo de Jolaseta. Aquel torneo les sirvió a los organizadores para establecer las normas del partido, las características del terreno y varios detalles más que, hasta entonces, nunca se habían dado en San Mamés.
El encuentro tuvo lugar un domingo de primavera con la presencia de la viuda y la hija del recordado futbolista y con el objetivo de entregarles la recaudación; ya que desde la muerte de Pichichi su economía se había visto mermada.


Al principio iban los dos equipos bastante igualados y, el público bastante entregado, lo seguía con interés a pesar de no estar familiarizado con las jugadas.
Poco a poco y, en vista que no entendían mucho de rugby, los asistentes empezaron a mostrar su indiferencia.
Finalmente, el partido terminó con un resultado de veintiún puntos para el equipo de Bayona, frente a los doce del de Hendaya.
Al día siguiente, la prensa se hizo eco de la noticia con opiniones bastante negativas sobre la agresividad de los deportistas en el terreno de juego y la gran suciedad. Aseguraban que los asistentes a aquel partido solo habían acudido para homenajear a Pichichi colaborando con el importe de la entrada, pero que, realmente, lo que ellos amaban era el fútbol.

Foto de San Mamés en aquellos años.

Después de aquella primera vez, vinieron dos más. Una en abril de 1948 cuando se disputaron los cuartos de final del Campeonato de España entre el SEU de Madrid y el Club Deportivo de Bilbao. Y la otra el 11 de mayo de 1990 en un encuentro que enfrentó a la selección de Euskadi y a la de Cataluña.

Foto del partido de rugby en San Mamés 12-04-1948 Club Deportivo-SEU de Madrid

Así que, podemos asegurar que el rugby ya había entrado en la Catedral antes de que la EPCR (European Professional Club Rugby) eligiera Bilbao como sede para las finales de la Challenge Cup y la Champions Cup.

FOTOS DE INTERNET