PILDORITAS BILBAINAS EN EUSKAL ETXEA DE MADRID

El pasado viernes 23 de enero, pasé dos horas magníficas en la sede de Euskal Etxea de Madrid, situada en la calle Jovellanos frente al Teatro de la Zarzuela.

Al llegar, Paco, Julio, Alicia y Aitor nos trataron de maravilla preocupándose en todo momento de atender cualquier necesidad que tuviéramos en el salón de actos para poder presentar mi último libro NUEVAS PILDORITAS DE LA HISTORIA DE BILBAO.

Poco a poco comenzaron a llegar amigos de Bilbao residentes en Madrid, amigos de Madrid e, incluso, alguno que no conocía personalmente pero que nos seguimos en las Redes Sociales desde hace tiempo.

A las siete y media de la tarde en punto me presenté desde el escenario de este acogedor salón de actos y, en la pantalla, comenzaron a proyectarse las imágenes de Bilbao que aparecen en el libro y que Andoni había preparado para que todos los asistentes disfrutaran de nuestra villa a cuatrocientos kilómetros de distancia.

No fue una presentación al uso sino, más bien, una tertulia entre amigos. Hablamos mucho del Bilbao gris e industrial de hace décadas, de cómo se ha transformado en la preciosa villa que hoy disfrutamos, de sus montes, de sus museos, de su ría, de la gastronomía, del carácter bilbaino…

Realmente fue un acto entrañable, divertido y muy cercano.

Al terminar, llegó el momento de las firmas, los besos, los abrazos, los agradecimientos, las fotos…Siempre disfruto mucho cuando los asistentes se acercan, me saludan e intercambiamos impresiones más de tú a tú.

 

Guardaré siempre el recuerdo de una maravillosa tarde en la que todos me hicistéis sentir muy dichosa y satisfecha de contar con la amistad de gente tan valiosa en mi vida.

Muchas gracias a Euskal Etxea Madrid por cederme su espacio.

Muchas gracias a los que me dedicateis un rato de vuestro valioso tiempo.

Mila esker guztioi!

Las fotos son de ANDONI RENTERIA

 

HOMENAJE A GABRIEL ARESTI

Gabriel Aresti, bilbaíno, nacido en la calle Barroeta Aldamar, está considerado el escritor más importante en lengua vasca.
A pesar de que no lo aprendió hasta los doce años, con veinte ya publicó sus primeros poemas en euskera.
“Nire Aitaren Etxea” («La casa de mi padre») es, quizá, su poema más conocido; el que se recita en cualquier homenaje que le hagan o en muchos de los festivales poéticos que tienen lugar en nuestra geografía.
Fue miembro de Euskaltzaindia, la Real Academia de la Lengua Vasca; fundó la editorial LUR y colaboró con músicos como Mikel Laboa o el grupo Oskorri como letrista, además de publicar números artículos en diferentes periódicos con un estilo mordaz que le hacía inconfundible y ganar numerosos premios literarios.
Fue muy amigo de otro insigne escritor: Blas de Otero.
En 1973 enfermó, muriendo dos años más tarde a los cuarenta y uno.
Todos los años, en el día de su nacimiento, el Ayuntamiento de Bilbao realiza una ofrenda floral a pocos metros de su casa natal, concretamente en la plaza Pio Baroja.
Esta mañana, el Alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto y varios representantes de la Corporación Municipal han asistido a este homenaje donde un dantzari ha bailado el aurresku de honor y, el alcalde, ha elogiado la obra del escritor y ha asegurado que el mayor reconocimiento que los bilbainos podemos hacerle a Gabriel Aresti es la lectura de sus libros.


Tras sus palabras, Juan Mari Aburto, ha entregado un ramo de flores a Meli Esteban, viuda del escritor.

La periodista Udane Goikoetxea ha leído uno de los poemas del homenajeado.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

ESCENAS DE BILBAO EN 3D

Jesús de Echebarria, fotógrafo bilbaino nacido a finales del siglo XIX, nunca pudo imaginar que sus fotos se exhibirían en un museo marítimo y que se podrían ver con unas gafas de cartón.

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Con 21 años entró a trabajar en el Banco de Bilbao pero, su gran pasión era la fotografía.

En aquellos tiempos, principios del siglo XX, se puso muy de moda la técnica estereoscópica, que consiste en intentar imitar la visión binocular humana partiendo de la utilización de dos objetivos distantes entre si 65 mm, que es la distancia media entre los ojos humanos.

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En la época del señor Echebarria necesitaban un visor para admirar estas imágenes; hoy en día podemos  hacerlo con unas gafas 3D.

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Hasta el próximo 15 de enero, permanecerá esta magnífica exposición  en la que se pueden admirar escenas cotidianas en la ría, en el monte Artxanda o en el Casco Viejo.

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Os recomiendo una visita porque seguro que estas 16 imágenes y los objetos de hace más de un siglo os sorprenderán.

FOTOS: ANDONI RENTERIA.

 

EL DESAPARECIDO GAYARRE

En la esquina donde confluyen las calles Prim e Iturribide, hubo una vez un lugar de entretenimiento: el Salón Gayarre obra del arquitecto Mario Camiña.

Se instaló en el mismo terreno que, durante cinco años, había ocupado el predecesor del Teatro Arriaga: El Teatro Gayarre.

En el Salón, inaugurado hace ya cien años para deleite y disfrute de los bilbaínos, no solo se proyectaban películas, sino también se representaban obras de teatro y números circenses.

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Los bilbaínos de la época cruzaban las puertas de este local para escuchar a un imitador de trinos de pájaros, para homenajear a algún conocido escritor de entonces, para contemplar a bellas señoritas más conocidas como “vedettes”, para asombrarse con diversos y arriesgados números de acróbatas…y, por supuesto, para escuchar música interpretada por una pequeña orquesta que, en sus orígenes, estaba compuesta por un sexteto y, posteriormente, llegó a ser un septeto dirigido por Timoteo de Urrengoechea quien, años más tarde, compuso el conocido himno del Athletic que nos habla del gran tesoro que tiene Bilbao.

El salón sufrió varias reformas, como la de 1931 cuando fue necesaria la adaptación de la cabina para proyectar películas sonoras.

Había varios componentes que nunca faltaban en el Salón Gayarre: como el NO-DO, que debía ser emitido obligatoriamente antes del comienzo de la película, las dulces manzanas caramelizadas o las castañas calientes en invierno.

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Otra cosa que no faltaba era la vehemencia de los espectadores en las escenas de aventuras o de apasionado amor, con jaleos o silbidos.

El declive de esta sala de espectáculos comenzó en los años ochenta. Los esfuerzos por mantener la actividad fueron en vano y, en mayo de 1989, se cerraron definitivamente sus puertas. Se apagaron los focos y el Salón Gayarre pasó a ser historia. Historia de nuestro Bilbao.

Siempre es una pena despedirse de lugares emblemáticos como este, ¿No os parece?