FAIR SATURDAY EN BILBAO

Ayer día 28 de Noviembre  llegó a Bilbao el movimiento FAIR SATURDAY por segundo año consecutvo. Un día dedicado a las artes en el que cada artista, tanto individual como en grupo, dedicaba lo recaudado para una ONG.

Os mostraré los actos a los que acudí, aunque hubo muchos más.

A las doce del mediodía, en el Museo Marítimo, asistí a un espectáculo de danza y percusión africana que hizo bailar a todos los asistentes. Me encantó.

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Minutos después, debajo de Karola, unos jóvenes me enseñaron a andar encima de una cinta manteniendo el equilibrio. Me explicaron que era una buena actividad tanto para el cuerpo como para la mente.

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Debajo del Puente Euskalduna no faltaron los ritmos de samba.

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Otra actividad divertida en este mismo lugar, fue el taller de pompas, con Toby que nos enseñó cómo hacerlas.

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Por la tarde fueron las Corales las que cobraron protagonismo.

Empezando en el Azkuna Zentroa con la Coral de Bilbao.

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En la Quinta Parroquia actuaron Elkarrekin de Berriozar.

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La Coral San Antón de Iralabarri en los Franciscanos.

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La Coral Arraizpe en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Rekalde con su  directora Itziar López al frente.

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FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

 

LA GABARRA, UN SÍMBOLO ROJIBLANCO.

Estos días nuestra mente solo tiene una idea, una ilusión. Es tiempo de esperanzas, de ganar títulos. En Bilbao no decimos vamos a ganar tal trofeo o copa; decimos, henchidos de orgullo, “vamos a sacar la gabarra”.
Eso por sí mismo, para el resto del mundo, no significa nada pero, para nosotros es una frase con tintes de victoria, de alegría inmensa, de felicidad absoluta, de recuerdos, de sueños…
La gabarra es una embarcación utilizada en la industrialización bizkaina de finales del siglo XIX.
Por la ría se transportaban en estas barcazas, toneladas de minerales desde las minas hasta los cargaderos existentes entre Olabeaga y Portugalete.
Todas tenían su función, pero una estaba destinada a ser la elegida, la que adoraríamos, la que nos transportaría felicidad en vez de mineral, la que acapararía flashes y miradas.
Su nombre original era “Gabarra número 1” y se construyó en el año 1960 por encargo del Puerto Autónomo de Bilbao en los Astilleros Celaya. Aunque todos la llamamos gabarra, en realidad no lo es, sino que es una pontona, una plataforma flotante sin propulsión.
Tampoco es nueva la idea de celebrar los triunfos con los jugadores subidos a ella. En el año 1924 el Acero Club, el equipo de Olabeaga, se proclamó campeón de España en la serie B, y al armador Manu Sota se le ocurrió la idea de remolcar a los jugadores en una gabarra iluminada con antorchas. Él no lo sabía pero había nacido un mito.
Fue en 1983 cuando nuestra gabarra, rebautizada como ATHLETIC, subió la ría con once “aldeanos” y miles de vítores, sonrisas, aplausos, ilusiones, gritos, cánticos y todas las manifestaciones de euforia imaginables en las dos márgenes de la ría. La Liga era nuestra y había que celebrarlo.
Un año más tarde la escena se repetía, esta vez festejando el doblete. Nueve meses después de las trágicas inundaciones, los bilbaínos sonreíamos de nuevo.
Recuerdo perfectamente cuando, siendo una cría, la vi pasar a mi lado a la altura del Ayuntamiento.
Solo la hemos sacado dos veces, pero jamás perdemos la esperanza de que todos aquellos que no pudieron vivirlo por no haber nacido aún, sean testigos de la emoción que supone ver a nuestros jugadores sobre ella surcando la ría.
Esa emoción es la misma que sentí yo ayer; ayer pude subirme a la preciada gabarra con el permiso del director del Museo Marítimo, el Sr. Jon Ruigómez que, amablemente, me dio la oportunidad de fotografiarme en ella y poder realizar esta entrada en mi blog.

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Como sabéis, la gabarra se encuentra atracada en el dique seco de este Museo, al que siempre os aconsejo una visita.
Paseé por toda la superficie, me recreé observando todo al detalle y me imaginé rodeada de los leones con la copa en la mano.

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Ojalá se haga realidad, al menos, verlos a ellos.

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Otro emblema del museo es la grúa Karola que también quiso ser modelo en esta simpática y emotiva sesión de fotos.

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Muchas gracias al Museo y en especial a su director por permitirme cumplir un sueño.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

LA VIDA DEL MAR EN UN MUSEO

Siempre es un gustazo cruzar la puerta del Museo Marítimo. Un museo que nos explica cómo fueron los orígenes de nuestra villa y nos habla de la relación tan estrecha entre el mar y los bilbaínos.

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Suelo ir al menos una vez cada dos meses y, os aseguro, que siempre descubro algo; un detalle que no me había fijado anteriormente o una exposición nueva.
El otro día vi en prensa que los piratas habían desembarcado en el museo para quedarse una temporada. No serán muy peligrosos, pensé, así que decidí acudir a conocerlos.
Los martes la entrada es gratuita y, en el mostrador, una persona muy amable te da la suficiente información para moverte por el museo. A los niños les entregan una hoja donde explica cómo realizar unas pruebas distribuidas por las diferentes salas.
Al atravesar la canceladora lo primero es sentarse en la sala de audiovisuales donde se proyecta una película que dura unos ocho minutos y nos cuenta la vida en Bilbao desde la fundación pero desde un punto de vista marítimo. La ría como elemento esencial para entenderlo, tiene un papel trascendental en el documental.

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Al salir no pierdo oportunidad de montarme en una especie de txalupa donde los más pequeños emulan a los mejores remeros.

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Continúo mi visita y me topo con la falúa. He de confesar que funciona como un imán para mí; por muchas veces que vaya, siempre he de subirme y disfrutar unos minutos de su elegancia, imaginándome con un vestido de época surcando las aguas de la ría.
Esta embarcación es una réplica de la que transportaba a la gente importante de Bilbao por la ría en actos protocolarios, allá en el siglo XVII.

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De allí me dirijo a la sala donde la maqueta de Bilbao me recibe con sus formas poliédricas que van cambiando de color mientras, en una pantalla gigante, se proyecta una película con imágenes de la transformación de nuestra villa.

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Esta gran escultura fue presentada en 2010 en la Exposición Universal de Shanghai.
Por las escaleras llego a la planta de arriba donde puedo observar diferentes tipos de timones y escafandras.

A su lado, un reto más para los txikis: una caña para pescar unos simpáticos pececitos. Por supuesto, lo pruebo.

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En la sala contigua se recrea un mercado de la época con sus vendedoras y compradoras que, parece que les da vergüenza aparecer en la foto.

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Al salir de allí me doy de morros con un pirata. ¡Qué susto!
Además no está solo. Son varios los piratas, bucaneros y corsarios que, hasta el próximo día 1 de marzo, nos cuentan su historia y sus andanzas por los mares del Caribe y, sobre todo, la diferencia que había entre una “profesión” y otra.

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Una selección de objetos cotidianos, monedas y armas nos harán entender aquella vida de aventuras, crímenes, robos y mala fama.

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Desde los inicios de esta actividad hasta nuestros días son muchos los lugares en los que han “trabajado” estos hombres y, alguna mujer, aunque fueron pocas las que se introdujeron en este mundo tan peligroso.

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Un rato después me despido de ellos y mis pies me llevan a la colección de maquetas de los barcos construidos en los astilleros más emblemáticos como: Euskalduna, Izar, Astilleros del Nervión o Celaya.

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Otra prueba se cruza en mi camino, esta vez consiste en comprobar la mejor manera de levantar un peso y, decido, que el menos costoso es el sistema de poleas.

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Terminada mi visita, me monto en el ascensor acristalado y bajo al vestíbulo para, desde allí, salir a la calle mientras imagino historias de falúas, damas de vaporosos vestidos, corsarios con cara de malos y banderas con calaveras.
Si queréis sentiros como un marino o un pirata os recomiendo una visita a este maravilloso y educativo museo.