MODA ENCARTADA 2019

Esta tarde se ha presentado MODA LA ENCARTADA 2019 en la antigua fábrica de boinas de Balmaseda, hoy reconvertida en museo.


Se trata de unos encuentros de moda y tradición contemporánea que, durante tres días, mostrará la moda y la cultura vasca a todo aquel que se acerque hasta aquí.
En los jardines han instalado un food truck para saciar el apetito o apagar la sed; además hay una carpa con un Dj, por lo que no falta la música y el buen ambiente. Un aizkolari ha cortado varios troncos como parte del espectáculo.


A las cinco ha llegado la Diputada de Cultura, Lorea Bilbao para asistir al primer desfile de este fin de semana. También han disfrutado de la moda el Alcalde de Balmaseda en funciones, Álvaro Parro junto a su esposa, Esmeralda Villa, la Concejala del Ayuntamiento de Bilbao, Beatriz Marcos y, por supuesto, la Directora del Museo, Begoña de Ibarra.


Además de exhibir sus creaciones, los diseñadores ofrecerán charlas y explicarán sus proyectos en estas tres jornadas.
Los modelos y las modelos han desfilado ropa de PROYECTO HEMEN, ANEL YAOS y MANUEL BOLAÑO y han sido muy aplaudidos por el público.


El diseñador bilbaíno Eder Aurre también desfilaba esta tarde y con él nos hemos fotografiado Beatriz y yo.


Os animo a que os paséis por La Encartada y descubráis otra manera de entender la moda.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

MASUSTEGI, ZONA DE MORAS.

Todos los bilbainos sabemos que Bilbao es mucho más que el centro, el Casco Viejo o la ría.
Bilbao posee una riqueza, un encanto, una historia…que se “cuelga” por las laderas de sus montes.
Hace unos días visité uno de los barrios altos conocido como el de los gallegos pero que, en el callejero, se denomina Masustegi; nombre que procede de la gran cantidad de moras (masusta en euskera) que proliferaban antes de que las casas ocuparan este espacio.


Se trata de un conjunto de casas construidas con un desorden ordenado en los años 50 y 60 del siglo pasado por aquellos hombres y mujeres, en su mayoría procedentes de Galicia, que vinieron a trabajar a la cantera (hoy ya en desuso), propiedad del empresario Miguel de la Vía fallecido en 2010 y cuyos herederos vendieron los terrenos al Ayuntamiento.


En aquellos años existía una ley que prohibía derribar una casa si ya tenía cuatro paredes y un techo, ya que se consideraba vivienda. Es por eso que los hombres erigían aquellos pequeños hogares donde luego habitarían hasta tres familias, por la noche, entre varios vecinos.
Para llegar aquí se puede coger el autobús 58 desde Atxuri o ir a pie como hice yo.
Comencé el ascenso desde el campo de fútbol Iparralde en Basurto, detrás de la que fue hasta hace unos años la estación de FEVE.


A pocos metros, en el solar que hoy ocupan unos bloques de viviendas de reciente construcción, se hallaba la fábrica de Cervezas del Norte y, un poco más arriba, la empresa Central Lechera Vizcaína.
Según me contaron, en el barrio hubo varios comercios que abastecían a todos los vecinos, incluso hubo uno especializado en productos gallegos. Hoy en día apenas quedan cuatro bares donde puedes encontrar a algunos de los vecinos que tanto lucharon para conseguir un barrio digno de ser habitado y que tantas penurias sufrieron sin agua y sin luz en sus domicilios, jugando a las cartas o tomando un vino.

Un establecimiento curioso que ya no existe fue el de alquiler de burros que facilitaba, por unas pocas pesetas, la subida a todos los que bajaban a realizar alguna gestión o a comprar.
Las calles son, en su mayoría, estrechas y con abundantes escaleras, pero las casas se mantienen en buen estado. Muchas de ellas, han sido reformadas con mucho gusto y resultan muy acogedoras, al menos desde fuera. También hay una en unas condiciones deplorables a la que han colocado, en una de sus ventanas, la silueta de un hombre con un cartel que indica que no está abandonada y que tiene dueño. Es una de las curiosidades de este singular barrio como las gallinas o las cabras que puedes encontrar en sus respectivos cercados.


Seguí avanzando y, con agrado, comprobé que el esfuerzo de subir hasta aquí merecía mucho la pena, ya que las vistas son magníficas.

Muy pocos coches se atreven a subir por estas empinadas cuestas pero, sí que vi alguno aparcado al lado de las casas.
Era la hora de volver del colegio y me encantó observar a los más pequeños cómo suben ágilmente con sus mochilas en la espalda y con un balón en la mano. Unos minutos después escuché mucha agua y me di cuenta de que procedía de una fuente con un caño muy grande por lo que el chorro salía con mucha fuerza.


De repente entre las casas apareció una placita con unos bancos y unos aparatos de gimnasia donde me detuve a tomar aire.

Existen unas fuentes que fueron también realizadas por los vecinos y que su forma recuerda a una marquesina de autobús.


Faltaban ya pocos metros para alcanzar la cima que, en este caso, era el centro social donde en ese momento celebraban el cumpleaños de uno de los vecinos más txikis y por eso lo habían decorado con globos. En la campa, muchos columpios, bancos y mesas le daban al conjunto un aspecto fantástico para disfrutar de un día primaveral.


Un edificio de dimensiones modestas y pintado de color azul es la iglesia de San Gabriel que celebra su festividad el 29 de septiembre; día en el que reparten muchos kilos de mejillones en una fiesta a la que me invitaron y, sin duda, intentaré acudir.


También aquí hay un mirador donde me dediqué a grabar un video para mis Redes Sociales y mostrar lo bonito que se ve nuestra villa desde este rincón alto. A lo lejos, el barrio Mintegitxueta o Monte Caramelo con menos casas pero muy bonito también. Esa será mi siguiente excursión.


Pensé en coger el autobús que pasaba en ese momento para volver a Basurto pero decidí que bajaría por donde había subido y admirar detenidamente este sorprendente barrio en el que te olvidas que forma parte de Bilbao y solo piensas en la tranquilidad que se respira, como así me confirmó un vecino de toda la vida.


Sin duda, os aconsejo una visita. Os sorprenderá.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

EL CARGADERO

En el siglo XIX el aspecto de la ría de Bilbao no era como la conocemos actualmente. Había elementos que ya no existen, como el cargadero de Olabeaga.
Para muchos barcos que subían la ría para descargar el género, era difícil atracar en el Arenal; por lo que lo hacían unos kilómetros antes de llegar.
Las mujeres jugaban un papel fundamental en aquella tarea; tanto las sirgueras, quienes atadas a una cuerda acercaban la gabarra al muelle, como las cargueras que acarreaban los productos, generalmente mineral de hierro.
Con el objetivo de dar servicio a las varias minas del entorno la compañía ferroviaria construyó en 1894 un cargadero; de tal manera que el mineral llegaba en tren desde las minas Morro, Josefa, San Luis, María La Chica y Abandonada hasta los muelles de Olabeaga.
La construcción, la primera que se llevó a cabo, se trató de un espigón de madera colocado en perpendicular al muelle y que sobresalía unos seis metros del camino de las sirgueras por encima de las aguas de la ría. Se sujetaba con unas maderas clavadas en el fondo de la ría y en el muelle. Se formaba de dos plataformas: la más pequeña era para los empleados y la grande disponía de raíles para que las vagonetas con el mineral llegaran hasta el final, volcaran la mercancía y se deslizara por una tolva a la bodega del barco.


Este cargadero fue sustituido por uno de hormigón en la segunda década del siglo pasado; a la vez se cambiaron las vagonetas por unas cintas transportadoras que facilitaron el trabajo y aumentaron la capacidad de carga.
Cuando se creó el puerto exterior de Bilbao ya no tenía sentido el cargadero y ya hace varias décadas que desapareció. Solo nos queda el recuerdo en imágenes en blanco y negro como la que ilustra este texto.
Foto fechada en 1932 y propiedad de la Autoridad Portuaria de Bilbao.

UN MUSEO DE PAZ

El Museo de la Paz en Gernika es uno de esos lugares donde merece la pena pasearse entre su historia, sus documentos, sus objetos, sus audiovisuales, sus emociones, sus recuerdos…
Este museo se encuentra en la Plaza de los Fueros frente al Ayuntamiento y al lado de la casa de Cultura. No hay pérdida.


Hace un tiempo acudí hasta aquí para conocerlo de cerca y, amablemente, su directora Iratxe Momoitio, me recibió en su despacho y me explicó las diversas actividades que llevan a cabo en el museo y me ofreció datos sobre las cifras de visitas que, cada año, aumentan.
Desde el museo ofrecen visitas guiadas a grupos o individuales en varios idiomas. También realizan actividades culturales, educativas y rutas guiadas por diferentes itinerarios de los alrededores.

La directora insistió en el objetivo de este museo y no es otro que promover los valores de la paz, despertar los sentimientos y las sensaciones y difundir los conocimientos de la historia.

Son muchos los grupos de estudiantes que visitan el museo y se interesan por él, bien sea de nuestro país o de fuera.
Cuentan con un amplio abanico de talleres didácticos para acercar a los alumnos a la cultura de la paz desde un punto de vista lúdico y creativo.
Este museo se inauguró en 1998 con el fin de narrar lo sucedido aquel 26 de abril de 1937 cuando el pueblo de Gernika sufrió el trágico bombardeo por parte de la aviación nazi. Años después se reformó y se creó el actual; único en el país dedicado a la Paz.
El museo se distribuye en tres pisos y un sótano. Quizá una de las salas que más impresiona sea la “Casa de Begoña”. En una habitación amueblada a la moda de la época con unos bancos para poder “vivirla” sentados, el visitante se traslada a aquel día hace más de ochenta años. Impresiona oír las voces de los niños de aquella familia y una radio en la lejanía. De repente, se escuchan sirenas, aviones pasar, gritos, estallidos…todo es confuso, todo es destrucción y terror.


En las vitrinas de cristal hay varios objetos como ropas de los milicianos, máquinas de escribir o prismáticos.


Los paneles informativos con fotografías que ilustran aquel día nos dan una idea bastante clara del sufrimiento de la población de Gernika.

En la exposición permanente hay una sección muy interesante en la que se explica qué es exactamente la paz. También existen otros apartados en los que se cuenta qué legado dejó el bombardeo y nos ofrecen testimonios en formato audiovisual de aquellas personas que vivieron esos terribles días.


El GERNIKA de Picasso está muy presente en el museo y, en algunas zonas, en el suelo bajo unos gruesos vidrios, se pueden observar restos de los edificios destruidos.


Al museo no le falta de nada e, incluso, dispone de una tienda para todo aquel que quiera llevarse un recuerdo de su paso como libros, objetos decorativos, artículos solidarios o láminas con preciosas fotografías.

Este museo muestra los horrores vividos en aquella cruenta guerra y pretende que no se borre de la memoria lo que sufrieron tantos vecinos del pueblo. Por ello propone una alternativa de reconciliación para salvar el mundo a través de la paz. Invita a crear y buscar la paz. Nos enseña a valorar y respetar los Derechos Humanos.


Os dejo este enlace para más información https://www.museodelapaz.org/
Sin duda, es uno de los lugares que hay que visitar.
FOTOS: ANDONI RENTERIA