ILUSTRES DE BILBAO 2019

Desde ayer, diecisiete de diciembre, son cuatro más las personalidades bilbaínas con el título más alto que se otorga desde el Ayuntamiento de Bilbao: el de ILUSTRE DE BILBAO.
En el Salón Árabe de la casa consistorial bullía la actividad mucho antes de las ocho de la tarde.
Txistularis y dantzaris, calentaban sus instrumentos y sus músculos. Los invitados llegaban con esa mirada ilusionante de saber que entras en el edificio más notable de la villa y que vas a asistir a un momento importante.


El alcalde, Juan Mari Aburto, apareció con los cuatros galardonados de este año:
Mari Puri Herrero Martínez de Nanclares, reconocida escultora, pintora y grabadora.
Marta Macho Stadler, matemática y científica.
Javier Salgado Martín, jugador de baloncesto.
Jaime A. Gil Lozano, referente internacional en el sector de la estética dental.


Antes de pasar al salón los dantzaris bailaron el aurresku de honor ante la atenta mirada de los nuevos galardonados y del alcalde.

 

 

Dentro, los ediles de todos los partidos, representantes de las instituciones y demás invitados esperaban a que comenzara la ceremonia.


Uno a uno el alcalde fue haciéndoles entrega de un diploma que les acredita como Ilustres de Bilbao 2019 y un trofeo con forma de B mayúscula.


Al recoger sus trofeos, cada ilustre fue dando detalles de su infancia en la villa, de sus paseos por nuestras calles, de su vida profesional y, sobre todo, de su orgullo bilbaíno del que siempre hacen gala cuando salen de Bilbao.

El alcalde, por su parte, felicitó a los cuatro y uno por uno les dedicó unas entrañables palabras. Aseguró que los cuatro pasarán a la lista de los ilustres que, hasta la fecha, suman ciento una y que se trata de distinciones a personas o entidades que llevan los valores, la imagen y las bondades de la villa allá por donde van.


Tras la foto de familia, dos sopranos y una pianista interpretaron tres canciones.


En el cóctel posterior los invitados charlaron animadamente y hubo tiempo para las felicitaciones a los premiados y las fotografías.

Especial ilusión me hizo saludar a Mari Puri Herrero, creadora de nuestra querida Mari Jaia, símbolo de la Aste Nagusia bilbaína.


Joaquín Achúcarro, el gran pianista bilbaíno me estuvo contando que acababa de llegar de un viaje de trabajo. Es un hombre incansable.

Joseba Solozabal, encantador con su eterna sonrisa.


Para terminar solo me queda felicitar, de nuevo, a todos los nuevos ilustres de Bilbao.
ZORIONAK GUZTIOI!
FOTOS: ANDONI RENTERIA

COMANDANTE MAZARREDO

José de Mazarredo Salazar Muñatones y Gortázar nació en Bilbao el ocho de marzo de 1745 y falleció en Madrid a los 67 años.
Militar de profesión está considerado uno de los mejores marinos de España de su época y fue teniente general de la Real Armada.
A los catorce años ocupó la plaza de guardiamarina en Cádiz embarcándose en el chambequín Andaluz y demostrando su habilidad una noche que impidió que el buque se estrellara contra las Salinas de la Mata.
Aquella noche de tormenta consiguió con su bravura salvar a más de trescientos hombres.
Tras doce años de duro trabajo le nombraron ayudante de la mayoría del Departamento de Cartagena.
En 1772 embarcó en la fragata Venus con la que llegó hasta Filipinas. Tres años más tarde participó en la expedición contra Argel encargándose de los guardiamarinas de Cartagena. Él fue quien ideó los planes de navegación, fondeo y desembarco de más de veinte mil hombres del ejército.
El rey Carlos III le nombró alférez de la Compañía de Aguamarinas de Cádiz. También se dedicó a formar a jóvenes en el arte de la náutica y las maniobras además de escribir diferentes tratados sobre el tema como la «Colección de Tablas para los usos más necesarios de la navegación».
En 1778, recién nombrado comandante del navío San Juan Bautista, realizó varios levantamientos hidrográficos en la península contribuyendo, de esta manera, a la creación del “Atlas Marítimo”.
Pocos meses después se convirtió en mayor general de la escuadra del general Gastón donde puso en práctica los “Rudimentos de Táctica Naval” y las “Instrucciones de señales” que había escrito durante su etapa de teniente de navío.
Con su valor y su inteligencia fue escalando posiciones y rangos dentro de la marina militar. Fueron muchas las campañas en las que participó activamente y eso le valió el reconocimiento de los altos mandos.


En 1789 pasó una larga temporada en Madrid escribiendo las “Ordenanzas” aunque debió dejarlas inconclusas porque se embarcó de nuevo, terminándolas cuatro años después.
Ante el propio Napoleón en París tuvo que luchar por los intereses de España, el francés disgustado le retuvo en la Ciudad de la Luz durante una temporada y consiguió que el Gobierno Español le cesase, conminándole a regresar a Cádiz.
A partir de ese momento fueron muchos los desencuentros con la corte y, por ello, fue desterrado primero a Santoña y después a Pamplona.
En 1812 vuelve a Madrid donde enferma de gota hasta fallecer el día 29 de julio de ese mismo año.
En Bilbao se le recuerda con una alameda.

 

Foto tomada de Internet