PREMIOS FAIR SATURDAY 2019

Una vez más, y ya van tres, Jordi Albareda fundador del movimiento FAIR SATURDAY, reunió ayer en el Museo Guggenheim de Bilbao a personalidades del mundo de la política, de la cultura, de la empresa y de la sociedad bilbaína para la gala de entrega de premios 2019.
FAIR SATURDAY es una organización sin ánimo de lucro e independiente creada en 2015 con el compromiso de que el mundo en el que vivimos sea mejor, más justo y sensible. Para ello utiliza las armas de la cultura, el arte y la empatía social.
El último sábado de cada noviembre es el día estipulado para que artistas de muchos lugares de España, así como de diferentes países europeos y americanos, se adhieran a este objetivo, saliendo a la calle para recaudar pequeñas contribuciones del público que asiste a sus espectáculos. En Bilbao siempre es un día grande y festivo y, casi en cualquier rincón de la villa, puedes encontrar actuaciones.
Pero, FAIR SATURDAY, también quiere reconocer ese esfuerzo y apoyo a las asociaciones, empresas o personas que colaboran en esta noble causa y, es por ello, que organiza esta gala de premios.
A las ocho menos diez comenzaban a llegar las autoridades: Unai Rementeria, Diputado General de Bizkaia, Ana Otadui, Presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Juan Mari Aburto, Alcalde de Bilbao y varios concejales y diputados.

En el atrio del museo habían dispuesto decenas de sillas que iban, poco a poco, ocupándose con los asistentes

 

La periodista Azul Tejerina fue la encargada de presentar, un año más, la gala.


Otros que repitieron fueron los chicos y chicas del grupo Kantika Korala de Leioa, dirigidos magistralmente por Basilio Astúlez.

Jordi Albareda, desde el atril, agradeció a los invitados dedicar su tiempo a este evento y, por supuesto, el apoyo recibido, además del coraje y generosidad que manifiestan. También nos explicó que varias ciudades en Europa y en Estados Unidos se sumarán en noviembre a este maravilloso proyecto. Entre los invitados se encontraban representantes de esas localidades a los cuales se les entregó un diploma acreditativo y, uno por uno, fueron detallando los motivos por los cuales se unían a FAIR SATURDAY.

La soprano, Miren de Miguel, presentó y entregó uno de los diplomas, concretamente al representante de Leeuwarden, una pequeña localidad holandesa.

El Alcalde, por su parte, aseguró sentirse muy orgulloso de que la idea de conseguir un mundo mejor a partir del arte se gestara en Bilbao y por un bilbaíno.


Unai Rementeria afirmó que lo más importante para que FAIR SATURDAY siga adelante es la pasión que las personas ponen en ello. Él confesó sentirse muy ilusionado cada vez que Jordi le ofrece una nueva idea.


Era el momento de la entrega de los galardones que, este año, se otorgaron a:

West-Eastern Divan Orchestra – Daniel Barenboim Stiftung (Berlín, Alemania)
Artscape Theatre Centre. Marlene Le Roux (Ciudad de Cabo, Sudáfrica)
Ingoma Nshya, Woman Cultural Centre (Ngoma, Ruanda)
Festival 16km. Fundación Voces (Madrid, España)
Musical Bridges around the World (San Antonio, EEUU)
Festival Internacional Cine Invisible (Bilbao, País Vasco, España)
Premio Ad Honorem Fair Saturday. Lita Cabellut (España-Holanda)

Todos se llevaron un trofeo y el cariño del público, quienes escuchamos emocionados sus discursos explicando a qué se dedicaban en su país de origen y cómo colaboraban con este movimiento social y solidario. Grandes testimonios que nos encogieron el corazón.


Con la foto de familia y una última canción del coro se dio por finalizada la gala de premios 2019.

Al terminar, hubo tiempo para tomar unas imágenes para el recuerdo.

El acto derrochó amor, arte, sensibilidad, emoción, esperanza…
Me queda agradecer a Jordi Albareda su gran labor, su sensibilidad y su ilusionante proyecto que, día a día, se hace más grande.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

MASUSTEGI, ZONA DE MORAS.

Todos los bilbainos sabemos que Bilbao es mucho más que el centro, el Casco Viejo o la ría.
Bilbao posee una riqueza, un encanto, una historia…que se “cuelga” por las laderas de sus montes.
Hace unos días visité uno de los barrios altos conocido como el de los gallegos pero que, en el callejero, se denomina Masustegi; nombre que procede de la gran cantidad de moras (masusta en euskera) que proliferaban antes de que las casas ocuparan este espacio.


Se trata de un conjunto de casas construidas con un desorden ordenado en los años 50 y 60 del siglo pasado por aquellos hombres y mujeres, en su mayoría procedentes de Galicia, que vinieron a trabajar a la cantera (hoy ya en desuso), propiedad del empresario Miguel de la Vía fallecido en 2010 y cuyos herederos vendieron los terrenos al Ayuntamiento.


En aquellos años existía una ley que prohibía derribar una casa si ya tenía cuatro paredes y un techo, ya que se consideraba vivienda. Es por eso que los hombres erigían aquellos pequeños hogares donde luego habitarían hasta tres familias, por la noche, entre varios vecinos.
Para llegar aquí se puede coger el autobús 58 desde Atxuri o ir a pie como hice yo.
Comencé el ascenso desde el campo de fútbol Iparralde en Basurto, detrás de la que fue hasta hace unos años la estación de FEVE.


A pocos metros, en el solar que hoy ocupan unos bloques de viviendas de reciente construcción, se hallaba la fábrica de Cervezas del Norte y, un poco más arriba, la empresa Central Lechera Vizcaína.
Según me contaron, en el barrio hubo varios comercios que abastecían a todos los vecinos, incluso hubo uno especializado en productos gallegos. Hoy en día apenas quedan cuatro bares donde puedes encontrar a algunos de los vecinos que tanto lucharon para conseguir un barrio digno de ser habitado y que tantas penurias sufrieron sin agua y sin luz en sus domicilios, jugando a las cartas o tomando un vino.

Un establecimiento curioso que ya no existe fue el de alquiler de burros que facilitaba, por unas pocas pesetas, la subida a todos los que bajaban a realizar alguna gestión o a comprar.
Las calles son, en su mayoría, estrechas y con abundantes escaleras, pero las casas se mantienen en buen estado. Muchas de ellas, han sido reformadas con mucho gusto y resultan muy acogedoras, al menos desde fuera. También hay una en unas condiciones deplorables a la que han colocado, en una de sus ventanas, la silueta de un hombre con un cartel que indica que no está abandonada y que tiene dueño. Es una de las curiosidades de este singular barrio como las gallinas o las cabras que puedes encontrar en sus respectivos cercados.


Seguí avanzando y, con agrado, comprobé que el esfuerzo de subir hasta aquí merecía mucho la pena, ya que las vistas son magníficas.

Muy pocos coches se atreven a subir por estas empinadas cuestas pero, sí que vi alguno aparcado al lado de las casas.
Era la hora de volver del colegio y me encantó observar a los más pequeños cómo suben ágilmente con sus mochilas en la espalda y con un balón en la mano. Unos minutos después escuché mucha agua y me di cuenta de que procedía de una fuente con un caño muy grande por lo que el chorro salía con mucha fuerza.


De repente entre las casas apareció una placita con unos bancos y unos aparatos de gimnasia donde me detuve a tomar aire.

Existen unas fuentes que fueron también realizadas por los vecinos y que su forma recuerda a una marquesina de autobús.


Faltaban ya pocos metros para alcanzar la cima que, en este caso, era el centro social donde en ese momento celebraban el cumpleaños de uno de los vecinos más txikis y por eso lo habían decorado con globos. En la campa, muchos columpios, bancos y mesas le daban al conjunto un aspecto fantástico para disfrutar de un día primaveral.


Un edificio de dimensiones modestas y pintado de color azul es la iglesia de San Gabriel que celebra su festividad el 29 de septiembre; día en el que reparten muchos kilos de mejillones en una fiesta a la que me invitaron y, sin duda, intentaré acudir.


También aquí hay un mirador donde me dediqué a grabar un video para mis Redes Sociales y mostrar lo bonito que se ve nuestra villa desde este rincón alto. A lo lejos, el barrio Mintegitxueta o Monte Caramelo con menos casas pero muy bonito también. Esa será mi siguiente excursión.


Pensé en coger el autobús que pasaba en ese momento para volver a Basurto pero decidí que bajaría por donde había subido y admirar detenidamente este sorprendente barrio en el que te olvidas que forma parte de Bilbao y solo piensas en la tranquilidad que se respira, como así me confirmó un vecino de toda la vida.


Sin duda, os aconsejo una visita. Os sorprenderá.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

VISITA AL PALACIO OLABARRI

Todavía resisten algunos palacetes en Bilbao y hoy os hablaré de uno de los más llamativos por su arquitectura y su ubicación.

Se trata del Palacio Olabarri situado en el Campo Volantín a pocos metros del Puente de la Salve junto a la plaza del mismo nombre.

En el año 1894 Julián de Zubizarreta fue el arquitecto encargado de edificar esta lujosa residencia de influencias inglesas y francesas para el empresario José María de Olabarri.

El señor Olabarri había nacido en Bilbao aunque su familia procedía de Zollo (Bizkaia); era hijo de Don Pascual, uno de los fundadores de la fábrica Santa Ana de Bolueta.

Formó matrimonio con Manuela de Zubiria e Ybarra con la que tuvo cinco hijos. Llegó a ser presidente de la fábrica fundada por su padre y también miembro del Consejo de Altos Hornos de Vizcaya, puesto del que dimitió, ya que ambas empresas eran competencia y consideraba poco ético representar a las dos sociedades.

El palacio se inauguró en 1897 siendo ampliado en 1901 para albergar, en la parte trasera, a los dieciséis sirvientes que trabajaban para ellos.

En 1924 falleció el empresario que se había quedado viudo tres años atrás. Fue su hijo José María quien mantuvo el palacio como base de operaciones de la empresa y donde poseía un despacho.

Durante la guerra civil sufrió daños debido al obús que cayó en el edificio colindante propiedad de la familia Errazquin.

El palacio fue sometido a una reforma y, hasta la década de los cincuenta, lo utilizó el  Instituto Británico.

Más tarde el Obispado realizó gestiones para usarlo como sede episcopal pero, finalmente, lo adquirió la Autoridad Portuaria en 1953 quien decidió ampliarlo bajo proyecto de los arquitectos  Manuel Galíndez y José María Chapa Galíndez. Pero no acababan aquí las obras, ya que en 2003 se acometió otra reforma de estructura, de limpieza de la piedra de la fachada y de restauración de la carpintería exterior de puertas y ventanas.

Actualmente la Autoridad Portuaria lo utiliza muy poco ya que trasladó hace años sus oficinas a Santurce.

Son muchas las estancias de este edificio aristocrático y en este post os mostraré algunas de las más destacadas como por ejemplo una sala de juntas, un despacho, o una salita donde a través de sus cristaleras se puede disfrutar de unas agradables vistas a la ría y a la plaza.

Una escalinata de caracol nos lleva al piso superior donde, además de varias habitaciones, se encuentra la capilla que es la joya del palacio, con su cúpula, sus vidrieras originales y un curioso balcón donde la servidumbre asistía a la misa.

Por un pasillo se llega a una puerta que da acceso a una magnífica terraza que se asoma a la plaza de la Salve.

No cabe duda de que esta fue una residencia majestuosa donde se percibe el poderío en cualquiera de sus esquinas; además de estar situado en un lugar privilegiado de nuestra villa.

 

FOTOS: ANDONI RENTERIA