LA SOCIEDAD BILBAÍNA

Tantas veces he contemplado este edificio, tantas veces he caminado al lado de sus gruesos muros, tantas veces he imaginado cómo se vería Bilbao a través de sus grandes ventanales, tantas veces he fantaseado con las actividades de aquellos socios y, por fin, todas o casi todas mis dudas resueltas.
El edificio de la Bilbaína pertenece a la Sociedad Bilbaína, fundada en 1839 con la idea de ser un centro dedicado al recreo y a la cultura de los socios.
Los primeros 75 años de su existencia ocupó un edificio en la Plaza Nueva; hasta que, en 1913, se traslada al lugar que hoy conocemos en la céntrica calle Navarra.
Hace unas semanas recibí un mensaje de un buen amigo en el que me preguntaba si quería asistir a un evento en este, (para mí) misterioso lugar.
Por supuesto, ni lo pensé; mi respuesta fue un sí rotundo. No podía dejar pasar esta oportunidad de adentrarme en una sociedad que atesora una extensa herencia cultural y social.
A las doce del mediodía del día acordado, mi amigo ya me esperaba en la puerta principal que también es la entrada de coches.

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Nos dirigimos hacia un ascensor que, según me explica, es el original de cuando se construyó este edificio. Su interior de madera le da un toque de distinción.

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Pero yo prefiero subir por las escaleras y admirar la gran vidriera del techo.

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En la primera planta se encuentran las oficinas de la sociedad.
Ya en la segunda planta, en la planta noble, la elegancia es evidente con sus grandes puertas, techos altos profusamente decorados y columnas de mármol de Ereño.

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La biblioteca se encontraba vacía en ese momento. En un cartel se exige vestir con chaqueta para poder acceder a la zona de lectura. En varias vitrinas pude ver diversas publicaciones de la propia Sociedad Bilbaína.

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En esta planta, además de biblioteca, también se encuentran salas de juego, salas de baile, una peluquería y diferentes salones sociales donde poder descansar, charlar o leer.

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Mi guía y yo subimos a la tercera planta donde me explica, se encuentran los comedores y diferentes salas comunicadas entre sí.

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Me asomo por uno de los numerosos y grandes ventanales desde los que se observa la vida bilbaína y me imagino cómo la verían los socios de hace más de un siglo.
La sobriedad y elegancia de los cuidados sofás de piel, de la magnífica chimenea, de los pianos, los cuadros y demás decoración, me transportan a otro siglo.

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Aquí no falta de nada, incluso, disponen de una galería con los retratos de todos los presidentes que ha tenido la entidad hasta la fecha.

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Elegantes alfombras dotan a todo el conjunto de un toque de distinción y confort.

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Este edificio es mucho más grande de lo que me esperaba. Al decírselo a mi cicerone me sonríe y me asegura que solo me ha enseñado la parte más pública. Existen habitaciones, cocinas y más salones que tendré que imaginarlos.

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Antes de terminar mi visita entramos en el salón inglés, a pie de calle. Desde sus ventanas se puede ver a la gente pasar por la calle Navarra.

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Solo me queda agradecer a mi amigo este viaje al pasado. Ya no tendré que imaginar el interior de este emblemático edificio de nuestra villa.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

NUEVA SEDE PARA LA SOCIEDAD BILBAINA

La inauguración de la nueva sede de la emblemática Sociedad Bilbaina, tuvo gran importancia aquel 25 de enero de 1913.
El cambio de domicilio obedeció a una necesidad de espacio, ya que los antiguos locales de la Plaza Nueva se habían quedado pequeños.
Los socios temían que las estrecheces de espacio afectaran a la buena fama y buen gusto de la Sociedad, así que se pusieron manos a la obra con el traslado.
En 1907 el Banco Bilbao les ofreció los terrenos que poseía entre el Puente del Arenal y la estación del Ferrocarril del Norte, llamados “La Concordia”. Pero los socios rechazaron esta oferta y, un año después, se pensó en el traslado al edificio de la compañía de Seguros Aurora, lo que es ahora el edificio de las Oficinas de Turismo en la Plaza Circular.
La entidad aseguradora lo vendía por sólo un millón de pesetas, ya que se encontraba en quiebra y necesitaba liquidez. Pero, el edificio necesitaba tantas reformas que, después de pensarlo bien, aceptaron la oferta del Banco Bilbao y decidieron construir uno nuevo.
El famoso arquitecto Don Emiliano Amann y Amann fue el elegido para llevar a cabo tan majestuoso proyecto.
El día de la inauguración hubo banquete compuesto por varios exquisitos platos como consomé, filetes de lenguado, perdices en salsa, solomillo, bizcocho, quesos y frutas.
Hubo brindis y discursos, incluso dedicaron unas elocuentes palabras a las virtudes de la mujer bilbaína, modelo de hermosura, elegancia y distinción, además de concederles la posibilidad de acudir a dicha sociedad dos días a la semana. Hubo vítores de alegría por parte de las damas allí presentes.
A continuación y, para rematar tan animado día, se procedió a visitar todo el edificio y admirar sus elegantes estancias.
La fiesta continuó hasta la madrugada.
construccion bilbaina

En la foto podéis observar las obras de construcción