NYX HOTEL BILBAO

Y, después de más de un siglo, este emblemático edificio del Arenal, vuelve a convertirse en hotel.
En la última década de 1800 se abrió el Hotel D’Angleterre en el primer piso, posteriormente cambió su nombre por el de Hotel Almirante. Muchas personas del mundo del cine, del teatro, del toreo o de la aristocracia se alojaron aquí.
Décadas después fue sede de entidades bancarias, hasta la actualidad que, de nuevo, se hospedarán turistas en sus habitaciones.
La cadena Leonardo Hotels, con más de doscientos hoteles repartidos por el mundo, ha abierto las puertas del hotel NYX HOTEL BILBAO, su primer establecimiento en el País Vasco.
Hoy se ha presentado a la prensa con la asistencia de muchos medios de comunicación que no querían perderse la oportunidad de conocer alguna de sus 109 habitaciones o las terrazas; así como la cafetería a pie de calle.


Shay Raz, Director General de la cadena para España y Portugal, nos ha explicado que ellos son hoteleros y que su trabajo es servir al cliente. Desde hace varios años tenían la idea de abrir un hotel en nuestra villa, lugar al que se siente muy unido y, ha confesado, le encanta.
El objetivo no es solo realizar muchas reservas, sino también integrarse en la sociedad bilbaína; que cualquiera pueda tomarse un café o una copa, que pueda asistir a una de las diferentes sesiones de Djs que tienen pensadas o a las exposiciones de artistas locales. Su deseo es programar actividades culturales y ha asegurado que no buscan a un turista de lujo ya que los precios están en la línea de los hoteles de su categoría.


En el sótano hay una sala de reuniones con una capacidad para cuarenta y cinco personas, además de un pequeño gimnasio.
La restauración a base de delicias en miniatura correrá a cargo del Grupo Yandiola.
Otra cosa en la que ha hecho hincapié es en la preservación de la fachada y de la estructura, así como las ventanas ya que conocen la importancia que este edificio tiene en la historia de Bilbao y, de hecho, en todas las plantas aparecen fotografías del hotel hace más de cien años.


La Directora, Anabel Herrera, me ha comentado que es canaria pero que, desde el primer día que llegó a Bilbao se enamoró del estilo de vida y que, al clima, se va poco a poco acostumbrando.


Tras la presentación con imágenes en video y contestar a nuestras preguntas nos han ofrecido separarnos por grupos para realizar una visita guiada. Yo he podido ir con la directora y varios compañeros más.
En el ascensor hemos subido hasta la última planta donde las vistas panorámicas nos han dejado a todos boquiabiertos. A esta terraza se podrá acceder para tomar algo en la cafetería, cualquiera que así lo desee, no hace falta estar alojado en el hotel y, siempre y cuando, el aforo lo permita.
Es maravilloso observar desde aquí la iglesia de San Nicolás, la plaza Nueva, el Arenal, la ría, el teatro Arriaga, el Casco Viejo, al fondo el puente de Miraflores…


Las habitaciones en un estilo moderno y acogedor disponen de cafetera, minibar, frutas variadas, cargadores de móviles, televisiones de pantalla muy grande y sofás cama entre muchas facilidades más para hacer la estancia más cómoda.

Una de las cosas que me ha llamado la atención es que hay varias máquinas de videojuegos repartidas por el hotel para utilizar gratuitamente.


En cada planta una pared está dedicada a un artista vasco. Este mural de Iñigo Sesma es, quizá, el que más me ha gustado.


Otra de las curiosidades es que el nombre del hotel no es abreviatura de nada, simplemente significa Diosa de la Noche en la mitología griega.

La Directora nos iba mostrando habitaciones en varios pisos, así como el patio interior.

Hemos bajado a la primera planta por una elegante escalera de mármol.

 


Después de recorrer de arriba abajo este nuevo establecimiento hotelero nos han servido unos canapés y unas bebidas en la cafetería que, a partir de mañana día 11 de abril, ya abrirá al público bilbaino.


He de destacar la amabilidad y educación de los empleados. De momento son veintitrés pero esperan que, con el tiempo, puedan contratar a más personal.


Desde aquí les deseo mucha suerte en esta nueva andadura.
FOTOS: ANDONI RENTERIA

SANTO TOMÁS 2017

Es dificil resistir la tentación de acudir a la cita de todos los 21 de diciembre. Santo Tomás es algo más que un feria o un mercado; es un día para reunirse con amigos, familia o compañeros de trabajo en un ambiente festivo rodeados de música vasca, exquisitas viandas y miles de litros de txakoli o sidra.

Además, es una buena ocasión para adquirir aquellos productos que degustaremos en la cena de Nochebuena.

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También podemos disfrutar viendo deporte rural o escuchando a algún grupo de música en directo.

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Desde las nueve de la mañana el tráfico rodado se ha cortado para facilitar a los bilbainos el ir y venir entre los puestos colocados en el Arenal y la Plaza Nueva.

Olentzero también tiene su lugar en el mercado de Santo Tomás.

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A las diez y media, el alcalde de la villa, Juan Mari Aburto ha inaugurado esta nueva edición del mercado de Santo Tomás, en una carpa a pocos metros del kiosko del Arenal.

Allí se ha procedido a entregar unas réplicas de las casetas a Juan Ignacio Vidarte, director del Museo Guggenheim Bilbao y a Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes por contribuir, con su labor, al desarrollo cultural de la villa.

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Minutos después, las autoridades entre las que se encontraban, además del alcalde, el Diputado General de Bizkaia, Unai Rementeria y la Diputada de Cultura, Ibone Bengoetxea se han acercado a uno de los puestos a tomar el famoso talo con chorizo.

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También en la Plaza Nueva el ambiente era muy animado, con muchos puestos y mucha gente dispuesta a pasar un buen rato aprovechando que, además, lucía el sol.

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Durante todo el día miles de bilbainos y de personas llegadas desde diferentes puntos de la provincia, recalarán en el Casco Viejo para festejar el inicio de la Navidad.

FOTOS: ANDONI RENTERIA

 

UN PALOMAR SINGULAR

A todos nos gusta pasear por El Arenal, observar los plátanos, los tilos, sentarnos en un banco e imaginar cómo fueron otros tiempos pasados.

Hace 90 años se construyó a pocos metros del kiosko que, hacía dos años que era escenario de melodías, un palomar de estilo modernista con una alta torre que le hacía visible desde cualquier punto del famoso paseo bilbaino.

En Bilbao hacemos gala de elegancia hasta con el alojamiento de las colúmbidas.

Por orden del Ayuntamiento, regido en ese momento por Federico Moyua, el arquitecto Pedro Ispizua diseñó esta singular residencia que costó a las arcas municipales 9400 pesetas.

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A los bilbainos de la época les entusiasmó la idea de que sus palomas se alojaran en tan distinguida residencia y dejaran de revolotear sin orden ni concierto con las molestias que eso ocasionaba.

El problema surgió cuando se dieron cuenta de que las inquilinas no habían hecho ni caso a aquella mansión que debia ser su hogar y seguían reposando en las cornisas de los edificios del entorno ensuciando todo y a todos.

Afortunadamente llegó el salvador, el que iba a resolver la situación. Carlos Hainovich  era un comerciante de impermeables de la calle San Francisco originario de Austria que acostumbraba a pasear por El Arenal todos los días a la misma hora y con la misma rutina: proveer de sustento a estas díscolas aves.

Según los cronistas de entonces, era todo un espectáculo ver al empresario rodeado de cientos de palomas.

Día tras día se iba ganando su confianza hasta que se le ocurrió depositar la comida frente al «Pichón palace», como lo bautizó un artista txirene de origen madrileño que residía en la villa.

Las palomas poco a poco se iban acercando cada vez más al palomar hasta que penetraron en él para regocijo del alcalde, concejales y demás bilbainos que preocupados por su falta de uso comenzaban a platearse su utilidad.

Finalmente, este templo del paisaje bilbaino, fue derribado en la década de los cuarenta debido a la suciedad acumulada de los excrementos de sus habitantes.

Así somos en Bilbao: si algo está sucio se derriba.